Bienvenidos de nuevo a su rincón favorito de internet donde desmenuzamos la tecnología sin tanta palabra aburrida. Hoy les traemos un tema que le está volando la cabeza a los puristas del deporte y emocionando a los que amamos los datos. Y es que, aceptémoslo, el deporte profesional ya no se juega solo con el balón, las piernas o el corazón; ahora los partidos más intensos se ganan desde los servidores. Amazon Web Services (AWS) se ha metido hasta la cocina de las ligas más grandes del planeta, demostrando que su tecnología inmersiva, predictiva y basada en datos está transformando por completo el multimillonario negocio de los deportes. Olínfense esto: desde predecir si un pase milimétrico va a ser atrapado en la NFL hasta diseñar monoplazas de Fórmula 1 capaces de rebasar a centímetros de distancia, la inteligencia artificial (IA) y el machine learning (ML) son los nuevos directores técnicos de la era moderna.
Hablemos primero de la velocidad pura, porque la Fórmula 1 y NASCAR decidieron que ya estuvo bueno de dejarle todo a la suerte o a presupuestos inalcanzables. La F1 arrastraba un problema histórico con el “aire sucio”: cuando un auto se le pegaba al de adelante, perdía hasta el 50% de su fuerza aerodinámica (downforce), haciendo que los rebases fueran casi un milagro. Para solucionarlo, se aliaron con AWS y mudaron sus simulaciones de Dinámica de Fluidos Computacional (CFD) a la nube a través de Amazon Elastic Compute Cloud. Lo que antes tomaba semanas, ahora se resuelve en menos de 12 horas, logrando que para la temporada de carreras el coche de atrás solo pierda un 10% de esa fuerza, regalándonos batallas rueda a rueda brutales. Por su parte, la gente de NASCAR usó la IA de Amazon Rekognition para rescatar 15 petabytes de historia: 70 años de videos y audios que a un humano le habría tomado 156 años catalogar a mano. Ahora, el sistema etiqueta automáticamente a pilotos, autos y patrocinadores en milisegundos, permitiendo encontrar momentos históricos al instante.

Pero si lo suyo es el impacto y la estrategia de los deportes de conjunto, agárrense. La NFL genera la grosería de 3 terabytes de datos cada bendita semana (unas 1,500 horas de juego y estadísticas). A través de sus Next Gen Stats, el sistema utiliza microchips RFID instalados en el balón y en las hombreras de los jugadores. Toda esta información viaja a la nube de AWS en tiempo real, donde pasa por más de 100 procesos en menos de un segundo para calcular en las pantallas la “Probabilidad de Pase Completado”, midiendo la velocidad del pasador, la separación del defensivo y la distancia del ovoide. Y para los amantes del frío y los golpes, la NHL implementó el Edge Puck and Player Tracking junto a herramientas como Amazon SageMaker. Esto les permite predecir en directo la probabilidad de ganar un face-off (el saque inicial en el hielo) analizando una década de datos históricos antes de que el disco siquiera toque la pista.
Cruzando el charco hacia el futbol de verdad (el balompié, pues), la Bundesliga alemana se convirtió en la liga más avanzada del planeta gracias a los Bundesliga Match Facts creados con AWS. Cada partido genera la impresionante cantidad de 3.6 millones de puntos de datos que son capturados por cámaras ultrasensibles 25 veces por segundo. Usando machine learning, el sistema procesa toda esta información en escasos 500 milisegundos para arrojar en la transmisión en vivo métricas como la “Probabilidad de Gol”, comparando la posición del delantero y los defensas con más de 40,000 tiros históricos guardados en sus archivos. Detrás de bambalinas, empresas de datos como Sportradar también migraron a esta infraestructura en la nube para aguantar el ritmo, pasando de servidores que tardaban 30 minutos en reaccionar a procesar 50,000 transacciones de apuestas por minuto y 10,000 simulaciones de partidos por segundo sin pestañear.

Para cerrar con broche de oro y demostrar que esto no es exclusivo de las ligas que mueven estadios de concreto, la natación también se subió al barco tecnológico. La federación Swimming Australia acumulaba toneladas de datos sobre lactato en sangre, análisis de gases y horas de sueño de sus atletas, pero no sabían qué hacer con ello. Con la ayuda de los arquitectos de AWS, construyeron un ecosistema masivo de datos unificando 20 años de historia de competiciones y los secretos de ocho campeones mundiales. Al meterle machine learning a la ecuación para analizar las salidas, las vueltas y la mecánica de brazada, lograron una inteligencia predictiva del 100% que diseña entrenamientos a la medida exacta de cada nadador. Esta es la verdadera arma secreta con la que planean dominar las albercas del mundo en las próximas justas olímpicas. Así que ya se la saben, la próxima vez que disfruten de una jugada imposible en su pantalla, recuerden que hay una nube de algoritmos corriendo a la velocidad de la luz para cambiar las reglas del juego.

