eguro ya han probado esos antifaces de gel que se meten al refri o los que parecen brasier para la cara, pero el Relaxonic Cover de Mentagraph juega en las ligas mayores. Este gadget no solo te da el “blackout” total para que no entre ni un rayito de luz, sino que viene con una función de calor constante entre los 40 y 42°C. Es como si te pusieran una toallita caliente de spa de lujo, pero sin mojarte la almohada y con la temperatura perfecta para relajar los músculos oculares después de ocho horas de darle duro al Excel o al gaming.
Pero agárrense, que aquí es donde se pone “Matrix”: la verdadera joya de la corona es su tecnología de sonido hipersónico. Estamos hablando de frecuencias ultra altas de hasta 88-96 kHz que el oído humano no registra como “música” normal, pero que tu piel y tu cerebro sí sienten. A esto se le llama el “Efecto Hipersónico”, y lo que hace es estimular el cerebro profundo para que empieces a soltar ondas alfa a lo loco. Básicamente, le dice a tu cuerpo: “Ya estuvo, carnal, relájate”, logrando una paz mental que ni tres horas de yoga te dan.

Lo probamos en medio del caos del CES —que para los que no sepan, es un mar de gente, ruido y luces— y neta que es otro mundo. El aparato trae 15 fuentes de audio distintas diseñadas para diferentes estados de ánimo. Con una sesión de apenas 5 a 20 minutos, pasas de estar estresado por los correos pendientes a sentir que estás flotando en un bosque japonés. Es la herramienta definitiva para esas “siestas de poder” en la oficina o para sobrevivir a ese vuelo de 12 horas donde te tocó el asiento junto al baño.
Lo mejor de todo es que el diseño está súper pensado: solo pesa 180 gramos, la tela se puede quitar para lavarla (porque nadie quiere un spa con olor a sudor rancio) y su batería de 1000mAh te aguanta lo suficiente para varias desconexiones rápidas. Mentagraph, que nació de un brazo de investigación de Japan Tobacco Inc., logró recaudar 4.7 millones de yenes en crowdfunding para hacer esto realidad, demostrando que el mundo está desesperado por un poquito de silencio y calorcito. ¡Nosotros ya queremos tres para la redacción!

